Llevo años jugando los campos de este país, y la pregunta que más me hacen los que vienen de afuera es simple: ¿cuáles valen la pena? Esta es mi respuesta, sin el lenguaje de folleto turístico. República Dominicana es el destino de golf número uno del Caribe, y no por casualidad: tiene más campos de diseñador frente al mar que ningún otro país de la región.
Los agrupo por zona, porque la geografía manda a la hora de armar un viaje de golf aquí.
La Romana: Casa de Campo
Si solo vas a jugar un sitio, que sea este.
Teeth of the Dog es el campo insignia del país. Diseño de Pete Dye de 1971, con siete hoyos pegados al Caribe que le dan el nombre (“los dientes del perro”, por las rocas de coral). Es duro, es bello y es el que todo el mundo quiere tachar de su lista. Juega con viento casi siempre.
Dye Fore, en el mismo resort, es otra cosa: hoyos al borde de un acantilado sobre el río Chavón, con caídas que marean. Más largo y más dramático visualmente que Teeth of the Dog.
Casa de Campo tiene además The Links, de corte más interior. Entre los tres, es el resort de golf más completo del Caribe.
Cap Cana: Punta Espada
Punta Espada es el Jack Nicklaus insignia del país, y para mi gusto el rival directo de Teeth of the Dog por el título de mejor campo. Ocho hoyos con vista al mar, acantilados, y un hoyo 13 sobre una cala que es de los más fotografiados del Caribe. Fue sede del Champions Tour durante años. Caro, impecable, y con caddie incluido en el green fee.
Punta Cana y Bávaro
La zona de mayor concentración de campos y hoteles.
Corales, en Puntacana Resort, es el único campo dominicano que recibe un torneo oficial del PGA Tour, el Corales Puntacana Championship. Diseño de Tom Fazio, con el famoso cierre “Devil’s Elbow”: los últimos tres hoyos bordeando acantilados y el mar. Acceso más restringido que el resto.
La Cana, también en Puntacana Resort, es el más jugable de la zona para el amateur medio: abierto, con brisa, catorce hoyos con vista al mar y sin la dureza de Corales o Punta Espada. Sede del tradicional Torneo MITRE.
Punta Blanca (diseño de Nick Price) completa la oferta de Bávaro, un campo sólido y algo más accesible de precio.
Puerto Plata (norte)
La costa norte es la opción económica. Playa Dorada (diseño de Robert Trent Jones) es un clásico de los 90, menos espectacular que los del este pero con green fees que son una fracción de los de Cap Cana. Buena base si buscas jugar mucho sin vaciar la cuenta.
Mi recomendación según el viajero
- Primer viaje, quieres lo mejor: Teeth of the Dog y Punta Espada.
- Viaje largo de golf: base en Casa de Campo o Cap Cana, tres o cuatro campos distintos.
- Presupuesto ajustado: Puerto Plata, o La Cana y Punta Blanca en temporada baja.
- Peregrinaje PGA Tour: Corales, si consigues el tee time.
Un apunte final: aquí el viento es parte del juego casi todo el año, y los caddies locales valen su propina en lecturas. No subestimes ni una cosa ni la otra.